Ultimas entradas:

Rocío Carrasco y Antonio David, cara a cara en los Juzgados


Condenados a verse las caras de por vida, así vivirán Rocío Carrasco y Antonio David Flores, al igual que tantas y tantas parejas, que cuando deciden seguir caminos por separado, siempre les quedan asuntos pendientes sobre los hijos que nacieron fruto de su relación.
Esta semana se celebra el juicio en el que la hija de «la más grande» y su ex tenían que acudir a declarar. Rocío le reclama al ex guardia civil la pensión alimenticia de los últimos cinco años.
En 2004 la pareja llegó al acuerdo de la custodia compartida de sus dos hijos, Rocío de trece años y David de once, por el que los pequeños pasarían quince días con su madre y quince días con su padre.
El juez dictaminó que el padre debía de abonar la cantidad de 559 euros al mes para ayudar a la manutención de los dos niños, pero no lo hizo. Antonio David reconoce su falta y así lo manifestó en el juicio. Se le atribuye el delito de «abandono de familia», pero él también quiere dar razones del por qué: «Yo no he tenido abandono de mis hijos, ellos han tenido cubiertas todas sus necesidades».
La pareja, que aún tiene que resolver algunos asuntos referentes a los bienes gananciales, disolvió en aquella época la sociedad «Rochipin S. L», de la que ambos eran titulares. La liquidación se valoró en 60.000 euros por lo que 30.000 eran de Rocío y los otros 30.000 de Antonio David. Con las mismas, el televisivo pensó en ceder su parte de antemano y como anticipo a la pensión de sus hijos. Este parece ser que fue el acuerdo al que llegaron los abogados que por aquellos años llevaban a uno y a otro. Ahora, los letrados han cambiado y según declaró Rocío Carrasco a ella no le consta nada de este asunto, entre otras cosas porque esto no era lo que se juzgaba en la vista.
Nervios en los Juzgados
La hija de Rocío Jurado ha demandado al padre de sus hijos por lo penal, por lo que existe el riesgo de la amenaza de cárcel. Antonio David ya cuenta con el lastre de los antecedentes que le sobrevinieron con la famosa «multa». Lastre que aún le pesa porque ya se encargó Javier Saavedra, abogado de la Carrasco, de recordarle que le habían expulsado del cuerpo. En ese momento el acusado no pudo contenerse para pedirle al letrado que se desdijera, a punto estuvo la jueza de echarle de la sala. A pesar de las tablas que tiene como tertuliano televisivo le costó y mucho contener los nervios, intentaba controlarse pero finalmente no pudo evitar emocionarse en la sala, sus ojos estaban muy encendidos, dio la sensación de que él se sentía impotente.
Los que allí estuvieron cuentan que durante el juicio no hubo miradas ni buenas ni malas, sino que tanto Rociíto como Antonio David procuraron mostrar indiferencia, pero la actitud corporal de cada uno de ellos era bien distinta. A Rocío mostró la cabeza muy alta durante toda la vista, muy segura de todo lo que decía, y Antonio David estuvo contundente en sus manifestaciones aunque dio la impresión de encontrarse anímicamente derrotado.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada