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No abuse de la piscina


Si después de haber disfrutado de un día de piscina usted tiene los ojos rojos y, además, siente constante picazón en ellos, es necesario que esté atento porque podría haber contraído una conjuntivitis.

Esta enfermedad está causada, frecuentemente, por el contacto de los ojos con el agua de la piscina que contiene cloro y otros productos químicos. Según el oftalmólogo de la clínica Jesús del Norte, Eduardo Borobio Guede, esta inflamación de la conjuntiva – membrana transparente del globo ocular– puede aparecer tanto de manera viral como bacterial.

“*El cloro genera conjuntivitis de tipo química* y, cuando hay mucha afluencia de gente en las piscinas, los chicos van resfriados y generan conjuntivitis bacterianas”, informó. Las piscinas públicas que tienen un mal tratamiento de sus aguas –observa el especialista– pueden convertirse en caldo de cultivo de estas bacterias.

Una de las primeras señales para poder identificar la conjuntivitis es el lagrimeo en los ojos y la secreción que hace que las personas amanezcan con los párpados como si estuvieran pegados.

EN LA PLAYA TAMBIÉN. No solo el cloro de las piscinas produce esta enfermedad en la visión. El acceso a las playas también puede provocar la aparición de la conjuntivitis.

“Por la arena, la sal del mar y el mismo sol se producen las irritaciones. Para evitar eso, es recomendable usar lentes de sol o aplicarse gotas lubricantes en los ojos”, recomienda el oftalmólogo.

Asimismo, señala que ante la aparición de la enfermedad, no es aconsejable automedicarse con cremas o pociones antiinflamatorias porque es necesario que un especialista defina la gravedad de la irritación.

El experto señala que, aunque esta enfermedad es más común en los pequeños, es vital que tanto jóvenes como adultos eviten acudir con frecuencia a las piscinas.
Lourdes Fernández Calvo

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