
Con el concierto del enérgico quinteto de los DeDiego Brothers, que hoy presentan Odola-sangre, el Festival de Jazz de Terrassa, organizado por una asociación de aficionados que ya ha cumplido las bodas de plata, pone en marcha la edición número 29 con la filosofía de siempre.
Es la misma que hace dos años le valió la designación de festival musical estratégico por parte de la Generalitat; y la misma filosofía, anuncia su coordinadora Susanna Carmona, que imperará el año que viene, cuando se alcancen las tres décadas de festival. «A todo el mundo le hacen gracia los aniversarios, pero aquí cada año es igual de importante».
Terrassa programa sin estrellas que eclipsen el resto del cartel y buscando el equilibrio entre las varias fuerzas en juego: rigor en la sede principal, la Nova Jazz Cava, y propuestas populares en la calle; nombres con solera y descubrimientos; músicos de fuera y talento local. La crisis presupuestaria que afecta al sector se ha sorteado reduciendo en una semana la duración del festival, que se cerrará el 28 de marzo, pero sin tocar, insiste Carmona, «la calidad de la programación».
La presencia más llamativa de esta edición es la del veterano pianista de Johannesburgo Abdullah Ibrahim (antes Dollar Brand), pionero del jazz africano y apadrinado en los años 60 por Duke Ellington. El concierto del próximo día 18 será el debut en Catalunya de Ibrahim que, a sus 75 años, sigue en plena actividad y grabará un álbum durante esta gira europea.
ESTÉTICAS MÁS MODERNAS / La noche más emotiva será, previsiblemente, la que protagonizará Hank Jones solo frente al piano. Con 91 años, el pianista de Detroit es una de las últimas leyendas vivas del bebop y mantiene alto el listón: su disco a dúo con Joe Lovano fue de lo mejor del 2007.
El lírico Quartet West del contrabajista Charlie Haden es el otro gran clásico de un festival que este año premia, por primera vez, a un músico en plenitud y no a un veterano. El trompetista Roy Hargrove recibirá el galardón Jazzterrassman a una trayectoria que, en dos décadas, le ha llevado del bop más clásico al hip hop, el soul y la música cubana, y que se ha podido seguir puntualmente en la Nova Jazz Cava de Terrassa.
Las estéticas más modernas las proponen el quinteto de la contrabajista Giulia Valle y el proyecto franco-catalán Five in orbit, dos bandas en estado de gracia que presentan disco. Sabadell y Sant Feliu de Llobregat acogerán sendos conciertos de un certamen que mantiene las actividades gratuitas en la calle y el clásico día de picnic y conciertos en el parque de Vallparadís, la cita más popular del festival y la que mejor explica su vocación.
ROGER ROCA
BARCELONA
























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