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Carmen Lomana, la nueva reina del papel couché


Este verano se quedó sin vacaciones para poder escribir Los diez mandamientos de la mujer 11, que define como una guía de estilo y saber estar.

A. ESTEBAN

Se mueve por los platos de televisión y los photocall como pez en el agua, siempre con la sonrisa a punto y el traje bien planchado. Por eso es difícil imaginarse que la ahora conocidísima Carmen Lomana se creyera un patito feo en su juventud y se sonrojara cuando sus admiradores de entonces la piropeaban mientras paseaba por las calles de San Sebastián y Londres.


"Era monísima y tenía un cuerpazo estupendo. Tanto que me paraban por la calle para pedirme que trabajara de modelo. Yo siempre he tenido muy buen gusto a la hora de vestir, y la gente se fijaba en mi ropa porque era muy original y, sobre todo, elegante", asegura.

Carmen sigue siendo igual de elegante, por eso muchos se extrañaron hace unos días al ver que no aparecía en la lista de las mejor vestidas en la boda del hijo de Naty Abascal. La enemistad entre estos dos iconos del estilo patrio viene de lejos, porque se conocen desde hace tiempo. Carmen justifica su ausencia asegurando que "ella (Naty Abascal) es así. Odia a todas las mujeres, no soporta a nadie que le pueda a hacer sombra. Cuando vio que yo empezaba a estar en los medios, fue directa a por mí, y hasta ahora".

Pero esa enemistad no fue obstáculo para que Lomana tuviera el detalle de mandarle "un mensajito al móvil diciéndole que estaba estupenda, aunque ella no me ha contestado. Ahí radica la diferencia entre ser elegante o no serlo. Yo hubiera cogido el teléfono y no hubiera vendido la boda de mi hijo, porque un Grande de España tiene que regalar las fotos, no venderlas a la revista de cabecera de su madre".

Exclusivas al margen, Lomana reconoce que Naty llevaba "un vestido estupendo de mi amigo Valentino". Aunque como gurú de la moda que es asegura que "le hubiera quitado el lazo de la cabeza, que no venía a cuento, porque ya llevaba otra en la cintura. El broche tampoco me gustó y la mantilla blanca no es apropiada para una boda, pero ella verá..." .

Sin pelos en la lengua, Carmen se embala al hablar del enlace, que para nada considera que fuera la boda del año. Eso sí, reconoce que algunas invitadas, como la sobrina de Naty o Carolina Herrera hija, estaban estupendas y desgrana, sin olvidarse de un detalle, el modelo elegido por cada una de ellas.

Su pasión por la moda no es algo de hace dos días, sino que va inherente a sus genes, esos que le permiten estar estupenda sin pisar un gimnasio. "¿Tú has visto algún deportista con buena cara? Si todos tienen un rictus hosco, serio y duro. A mí, de jovencita, me gustaba nadar en el mar. Con mis hermanos, en verano, nadaba tres y cuatro kilómetros en pleno Cantábrico, pero meterme a un gimnasio me mata, y el chándal me queda fatal", afirma.

Hasta tal punto llegó su pasión por la moda que convenció a su marido Guillermo, "mi gran amor", para que montarán una tienda en San Sebastián, Lomana Modas. "Era lo ultimo de lo último, un local minimalista en una época en la que imperaba lo recargado. Allí vendía ropa de los mejores diseñadores. Hace unos días, una señora que vino a verme a Bilbao me dijo que llevaba una chaqueta que le vendí yo hace 30 años. Seguía siendo ideal".

Carmen estuvo al frente de la tienda siete años, pero se "aburrió" porque la gente acudía a verla a ella y eso le impedía hacer otras cosas. "Mi gran problema es que me encanta empezar cosas nuevas, pero luego lo dejo porque me canso y quiero hacer otras historias".

Eclosión tardía
Escuchándola hablar, uno se da cuenta de que desde muy joven Carmen Lomana ya apuntaba maneras de estrella del cuore, pero la eclosión tardó en llegar. "Yo era una persona muy conocida en el mundo de la moda, en el que me he movido siempre, pero nunca me planteé ser famosa. Es algo que ha venido sin esperarlo, pero estoy encantada porque he llegado sin escándalos. Por eso, la gente es tan amable y cariñosa conmigo. Lo único que no soporto es el móvil, si pudiera lo tiraría por la ventana y no digo yo que no lo haga algún día".

La frase tiene su lógica. En la media hora que duró esta entrevista, Carmen recibió seis llamadas en su teléfono fijo. Conferencias que fueron contestadas por su personal de servicio, que disculpaban a la señora porque estaba atendiendo otras llamadas "retenidas desde la mañana".

La culpa de su retraso en la agenda la tuvo la gira promocional de su último gran éxito, la publicación del libro Los diez mandamientos de la mujer 11, (Ed. Espasa) que recoge sus claves y trucos para ser la más estilosa por dentro y por fuera. Un volumen que, en menos de un mes, ya llegado ya a su cuarta edición.

Su avión salió más de dos horas tarde y ella llegó a Madrid "exhausta, pero feliz, porque me he reencontrado con viejos amigos de mis padres, que me recibieron con muchísimo cariño. Me emocioné tanto que se me rompió la voz. En esos momentos cuando veo tanta gente, me santiguo y doy las gracias por las cosas tan bonitas que me pasan, y le digo a Willy (su marido, fallecido hace unos años) que me ayude".

Eso fue en San Sebastián, la ciudad de adopción de esta leonesa de edad variable, según quien dé el dato. Pero, todavía le sorprendió más el recibimiento que tuvo en Bilbao, ciudad rival de la bella Donosti, no solo en cuestión de fútbol. "Vinieron a verme un grupo de jovencitas, con su uniforme del colegio, y me dijeron que habían ahorrado durante varias semanas para invitarme a cenar con ellas. Me hubiera ido encantada, pero tenía compromisos con unos amigos", señala.

De bailarina a consejera
Esta situación es consecuencia directa de la fama propia de alguien que, además de competir bailando con Belén Esteban, ejerce de asesora en un reality show para convertir a una docena de cenicientas y cenicientos en celebrities del siglo XXI.

"No paro. Muchas de las llamadas que recibo son para acudir a fiestas y otras tonterías. La gente se piensa que yo no trabajo, pero eso es absurdo. Si tengo el nivel de vida que tengo, y vivo tan bien es porque he sabido controlar mis ingresos y mi patrimonio estupendamente. En un sitio donde se saca y no se mete, al final te quedas sin nada. Yo tengo la suerte de tener tan buen ojo para la moda como para los negocios", matiza.

Dentro de unos días, no se ha cerrado aún la fecha, vendrá a Zaragoza. Y tal vez en el patio de butacas se encuentre con un viejo amor de juventud, que responde a las iniciales de F. R. "Era un chico guapísimo que conocí en Zarautz. Era altísimo y con unos ojos azules impresionantes. Además, esquiaba fenomenal. La pena es que empecé con mucho entusiasmo y luego me cansé, como me pasa siempre. Yo siempre tengo a mi lado a un hombre guapo e interesante, porque con los feos no me pongo ni al teléfono".
www.heraldodesoria.es/

1 comentarios:

Eliane dijo...

La revista Elle ha sacado la segunda parte de su reportaje de famosas con la cara lavada, jajaja, la verdad que están guapas http://bit.ly/bhidSp

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