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Cuento de hadas en el último reino del Himalaya

REUTERS/EP/EFE PUNAJA (BUTÁN)
El rey de Bután, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, de 31 años, adorado como un héroe por su pueblo, se casó ayer con una plebeya de 21 en una ceremonia budista celebrada en una fortaleza monástica del siglo XVII situada en Punaja, en el Himalaya.

Ataviado con una corona adornada con la cabeza de un cuervo, el monarca bebió de un cáliz de ambrosía que representa la vida eterna, mientras que la novia, la estudiante Jetsun Pema, hija de un piloto comercial, recibió una corona bordada con seda. Ambos, ataviados con atuendos tradicionales, se sentaron en un trono preparado para la ocasión, flanqueados por monjes budistas y cestos de fruta y ante cientos de invitados, entre ellos varios representantes de países de la zona. La ceremonia se retransmitió en directo en este país de solo 700.000 habitantes donde la televisión llegó en 1999. Miles de personas vestidas con trajes tradicionales estaban congregadas junto a la fortaleza mientras algunos monjes cantaban y otros tocaban sus tambores.Wangchuck, "quinto dragón" de la dinastía de este nombre y formado en Oxford, no invitó a las familias reales extranjeras, porque quería una "boda sencilla".

El padre del rey y sus 4 esposas
El rey es una figura venerada en Bután, un país que se está abriendo a la democracia desde que el padre de Wangchuk abdicó en 2006 para introducir elecciones legislativas. Se considera que la monarquía está ayudando a estabilizar una frágil democracia. "Soy feliz. He estado esperando bastante tiempo", declaró Wangchuk a los medios de comunicación al término de la boda. "Es un ser humano maravilloso. Ella y yo tenemos en común una cosa muy importante: amor y pasión por el arte", añadió el rey, que estudió en la Universidad de Oxford (Inglaterra). "Jetsun Pema es joven, cálida, y de buen corazón y carácter. Estas cualidades, junto a la sabiduría que llegará con los años y la experiencia, harán de ella una gran servidora de la nación", declaró el soberano al anunciar en mayo su decisión al Parlamento. El padre del rey, acompañado por sus cuatro esposas, entregó unos pañuelos bendecidos a la novia.
El líder de la oposición, Tshering Tobgay, señaló que "la boda real ha garantizado la continuidad de la monarquía". "Y la monarquía ha ayudado a consolidar nuestra democracia", agregó.
Wangchuck afirmó que seguirá los pasos de su padre, Jigme Singye Wangchuck, que abdicó en 2008. "Mi padre dejó el listón muy alto, fue un líder fantástico. Intentaremos cumplir las expectativas", manifestó. Wangchuck es conocido como "el rey del pueblo" por su cercanía con los butaneses. Después de la boda, recorrió las calles de Punaja saludando a niños y mayores, algo impensable para sus predecesores.
Según la versión oficial, Pema y Wangchuk se conocieron cuando ella tenía siete años, en el transcurso de unas vacaciones familiares.

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