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Kristina Lilley le gana la batalla a un agresivo cáncer

La actriz de Chepe fortuna nos cuenta la historia de la enfermedad que padeció en secreto.

Hacía mucho tiempo Kristina Lilley no estaba tan feliz. Ahora ríe a carcajadas, pues siempre ha tenido fama de seria.Le brillan los ojos, se siente plena. Habla de tú a tú con Dios y a sus 47 años hasta aprendió a rezar el Rosario.


"El cáncer no duele, solo agobia en los estados avanzados. El dolor aparece cuando ya no hay nada que hacer. Entonces esa cosa de que 'a mí me da pereza... el espéculo... es que qué jartera ir al ginecólogo'... Me salvó la vida".

En diciembre le diagnosticaron un agresivo cáncer de cuello uterino y tuvo que someterse a una histerectomía de inmediato...

La vida le cambió a Kristina, Malvina Samper, en Chepe fortuna

Mientras los medios rumoraban que nuevamente se había sometido a una cirugía plástica -hace siete años la vimos en ALÓ luego de realizarse un aumento de mamas y una lipectomía en vivo-, ella solo experimentaba una tristeza profunda. "Me sentí morir, lloré y lloré... En pocas palabras, me sacaron absolutamente todo... El cáncer es una enfermedad que no conoce rostros, posición social, fama y afecta a todos". Gracias a una detección temprana, vivió para divulgar su historia y lograr que las mujeres tomen conciencia, salven sus vidas...

"Gracias al cáncer se me renovó la fe; creo en Dios, es muy bacano conmigo". También dejó de darse látigo, ahora se permite equivocarse. "Desde niña me exigieron mucho, mi papá era un militar estricto, conservador, una fiera, y crecí así... Entendí que el mundo no se acaba, tengo derecho a no ser perfecta, ahora me burlo de mí todo el tiempo y aprendí que si cometo un error, debo acercarme a pedir perdón".

Sus hijas: Maegan (22) y Rakel (17), sus dos perros: Pita y Spot, su gato 'recogido' y sus amigos cercanos fueron el apoyo para salir... Cuando llegó al primer control, luego de la intervención, dijo: "Buenas, aquí llegó la desuterizada". Y así, con tranquilidad, recuerda este episodio, vive con la alegría de haberlo descubierto a tiempo... Es otra.

"Leí mucho sobre la enfermedad, el cáncer tiene que ver con el mal genio, con estrés, con llevar una vida no sana. Por años reprimí iras, dolor, es una manifestación de que algo espiritualmente no está bien, que no está equilibrado, tiene que ver con el estrés, con las tristezas..."

¿Cuándo te enteraste?

La historia viene de tiempo atrás. Siempre he tenido problemas con el período, cada mes vivía con mucha sangre y con un dolor extremo; me duraba ocho días, un desastre. Pero en el 2009 me llegaba hasta dos veces por mes, fui a la ginecóloga, me hizo una ecografía y me encontraron dos quistes.

¿Sentiste angustia?

Un poco, pero me tranquilizó. Después me ordenó un TAC, tenía una enfermedad que se llamaba adenomiosis, que es como una endometriosis, con quistes focales y era necesaria una pequeña cirugía: era con un gel, que te genera una menopausia temprana, que te quema todo el tejido adentro del útero y se reabsorben los quistes...

¿Pensaste que ya todo había pasado?

Claro, pero en noviembre del año pasado me volví a desesperar. Sentía cansancio y me estaba llegando cada 20 días, cada 15, cada 8, una locura... Empecé a adelgazar, estaba cansada, todo el tiempo sangraba. Fui donde mi ginecóloga, me hizo la citología y a los tres días me llama para decirme: 'Cris, no salió bien. Te salió un NIC 3, tienes células malignas...'.

¿Cómo recuerdas esa llamada?

Con angustia, me puse a llorar, no entendía... Le colgué. Después la llamé y me explicó que tenía que reconfirmar con otro examen: colposcopia.

¿De qué se trata ese examen?

Lo que hacen es abrir y con una cámara y en una pantalla te muestran el cuello uterino. Entonces lo saludé por primera vez (risas). Con una electroaguja te cortan el pedazo, hacen una biopsia... Parece como si te metieran un hierro caliente, sentía que me quemaban. No te imaginas el dolorrrr. A los tres días me confirmó que debía operar porque era un cáncer agresivo.

¿Colgaste y...?

Se me acabó el mundo, me puse a llorar, estaba en mi casa, sentada, y decía: "¿Por qué a mí?"

¿Quién fue la primera persona en enterarse?

Mi mamá; la llamé atacada, llorando, después le marqué a mi hija mayor y hablé con mi mánager. El llanto era incontrolable, sentí que el mundo se me acababa. Pensé en mis hijas, que esto me iba a carcomer en dos segundos. A los cuatro días regresé: me recomendó sacar todo y cuadramos la cirugía.

¿Cómo viviste los días previos a la intervención?

Comí poco, casi nada, no dormí bien, sentía como si algo me estuviera acabando por dentro. Planee cómo iba a dejar a mis hijas, quién las iba a cuidar, cómo iban a mantenerse. Hablé con la productora de Chepe Fortuna, menos mal salíamos a vacaciones y solo pedí dos días de permiso. En silencio, Carlos Muñoz, Adriana Ricardo, Mile, Taliana, todos me dieron ánimo.

¿En tu familia alguien había padecido la enfermedad?

Mi abuela materna murió de cáncer de seno, mi papá de próstata... Tenía de dónde.

En el quirófano, ¡le cambió la vida!

El 20 de diciembre se operó en una clínica bogotana. Kristina estaba nerviosa, angustiada, la acompañaron su hija menor y su entrenadora. Eran las 7 a.m., solo pensaba en salir viva de esto; entró al quirófano, cerró los ojos y despertó en recuperación.

"Abrí los ojos y tenía a mi hija encima mirándome, le eché un chiste y se rió. El dolor es terrible, duele porque te abren el músculo, la piel, porque te manipulan, tienes puntos adentro, es fuerte. No paraba de llorar, es el dolor más fuerte que he sentido".

Esa misma noche pidió que la sentaran y al día siguiente que le permitieran caminar...

Al cuarto día la dejaron salir. Era el 24, Navidad, y el tres de enero le quitaron los puntos.

"Quería caminar, me puse una faja y di unos pasitos con mi hija. A los días ya quería volver a trabajar. La doctora me acortó mi incapacidad y regresé a las grabaciones... Todos me recibieron con amor".

Aunque Kristina muere por volver a hacer ejercicio, hasta ahora se lo autorizaron. No puede arriesgarse... "El diagnóstico te asusta mucho y no me dejé. Se necesita fuerza para hacerlo y es muy berraco; no me imagino cómo se siente una persona cuando le dicen que toca hacer quimioterapia... Dios mío, mis respetos".

¿Una lección de vida?

Lo que quiero compartir realmente es que una citología se demora tres minutos, es incómoda, es jarta, pero te puede salvar. Fue una experiencia que me cambió, una cosa dura. El cáncer es silencioso, ¿cómo hago para examinar mi cuello uterino? La responsabilidad mía es hacerme la citología.

¿Qué viene para ti?

Gracias a Dios quedé bien después de la cirugía, pero tengo que hacerme citologías cada cuatro meses, para prevenir. Podrían volver a encontrar una célula traviesa que se haya quedado por ahí. Y de trabajo vienen bastantes cosas. Viene vivir la vida un día a la vez y no estresarme por lo que no vale la pena. Amar y disfrutar más a mis hijas y dejarme de importar el qué dirán.

¿Eres otra después del cáncer?

Sí. No se me acabó la vida, hubo cambios y todos para bien. Ahora entiendo a la gente que sale adelante, las cosas que importaban como el carro, la casa... ya no importan. Definitivamente, a mí no me importan (risas). Fue renovador y me dio más seguridad, curiosamente. Me siento más: "Aquí estoy, tengo una fuerza brutal y ya no me dejo vencer. Las mujeres de sexo débil no tenemos nada y no nos damos cuanta hasta que no nos ponen a prueba".

¿Hubo algún factor externo que te ayudara en tu recuperación?

Sí. El contacto con mis mascotas. Además, no permití que nadie me viera con pesar porque no me morí... Estoy más viva que antes. Mis animales me ayudaron mucho. Cuando volví de la clínica, mi chihuahua se me sentaba en la panza a calentarme, muy pegada a mí, y el beaggle, me consentía; acariciarlos me daba tranquilidad. Las mascotas son ángeles disfrazados: te alegran la vida.

Más de Kristina...

¿Un plan? Les tengo pánico a los caballos y cuando esté muy bien quiero montarme en uno para vencer ese miedo tan tonto. Planeo estudiar, hacer una maestría en producción, en dirección, quiero subir más a las montañas, ¡quiero vivir!

¿En tu tiempo libre? Estoy tragando libro, acabo de terminar de leer 'Absurda'.

¿Tu próximo viaje? En mayo al grado de mi hija en Italia, voy a gozarme Roma, Grecia.

¿Con ganas de novio? Si llega, me gustaría encontrar a una persona que ame los animales como yo; estoy muy contenta sola, he encontrado mis espacios, soy yo, renací.

"Cuando regresé a grabar 'Chepe Fortuna' todos me dieron un abrazo. Me dijeron que qué alegría verme. Fue muy bonito, me recibieron con cariño, preocupados".

"Después del cáncer aprendí a no quejarme, a no decir: 'ay, qué pereza...' Qué rico que llueva, qué rico que haga sol, no tengo plata y qué importa".

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