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Ozonoterapia y sus beneficios Gabrimar Lascurain

Todas las células de nuestro cuerpo necesitan de oxígeno para generar energía y de esta manera activar todas sus funciones. Con el paso de los años, la falta de ejercicio, el estrés al que estamos sometidas y la mala alimentación que tenemos, las células de nuestro cuerpo van perdiendo esta capacidad y comienza entonces un desequilibrio llamado hipoxia, estrés oxidativo y déficit inmunológico, en otras palabras, es la falta de oxígeno en nuestros tejidos. Esto nos va ocasionando enfermedades.



La medicina bioxidativa, en especial la ozonoterapia, se encarga mediante sus tratamientos de revertir estos procesos patológicos, aportando mayor cantidad de oxígeno a los tejidos, controlando la producción de radicales libres y activando el sistema inmunológico. El ozono (O3) actúa como antioxidante, a nivel de los glóbulos rojos se incrementa la liberación de oxígeno, lo cual genera una mayor transportación de este elemento a las células, también actúa como un poderoso germicida.

Fue en el año de 1857 cuando el alemán Werner Von Siemens construyó el primer tubo de inducción para la destrucción de microrganismos. Posteriormente, en la segunda década del siglo XX, el químico alemán, Justus Baron von Liebig, fue el primero en comenzar con los estudios para aplicar el ozono a los seres humanos. Tiempo después, los rusos aceleraron las investigaciones y comenzó a expandirse por todo el mundo, sobre todo después de la II Guerra Mundial. Actualmente, es en Cuba en donde se han descubierto muchas más aplicaciones y los efectos tan positivos que pueden tenerse sobre el metabolismo.

Beneficios de la ozonoterapia en el cuerpo humano:

Incrementa la producción de oxígeno.
Modula el metabolismo.
Es un revitalizante.
Es regenerador.
Modula la actividad del sistema inmune.
Es antialérgico y antinflamatorio.
Es germicida.


Para la ozonoterapia se utiliza una mezcla de oxígeno-ozono, la cual se logra mediante el paso del oxígeno puro por una descarga eléctrica de alto voltaje y alta frecuencia. Esta reacción química realizada por un equipo especial de electro-medicina, logra producir un gas que, dependiendo de la patología a tratar y el tipo de tratamiento, produce distintas concentraciones de ozono. Este gas, al entrar en contacto con nuestro organismo, produce cambios químicos terapéuticos.

Algunas de las enfermedades que pueden ser tratadas con esta terapia:

Problemas renales.
Hernias discales.
Artritis reumatoide.
Síndrome de cansancio crónico.
Fibromialgia.
Enfermedades vasculares.
Enfermedades neurológicas.
Enfermedades virales.
Enfermedades infecciosas.
Problemas dermatológicos.
Enfermedades oftalmológicas.
Problemas gastrointestinales.

La ozonoterapia puede ser aplicada de diversas formas, esto dependerá de la afección a tratar:

En forma local, mediante una campana de vidrio o una bolsa plástica.
Inyectada por vía intrarterial, subcutánea e intramuscular.
Por auto hemo-transfusiones: se extrae sangre y se le agrega la mezcla de oxígeno-ozono; se mezcla la sangre sin sacar la aguja y se vuelve a inyectar.
Insuflación rectal, por medio de una sonda muy fina, como si fuera un edema.
A través de cremas, geles o emulsiones, que al contacto con la piel, se encargan de transmitir el ozono al organismo.


La ozonoterapia es considerada una medicina natural; el ozono cura porque mejora el metabolismo de una manera integral; ofrece tratamientos sin necesidad de cirugía, anestesia y hospitalización; no presenta efectos secundarios ni se contrapone con otro tratamiento que estés siguiendo. En los únicos casos en los que no se sugiere utilizar esta terapia son en embarazos, intoxicación alcohólica, infarto cardiaco y alergias al ozono; esto debido al pequeño aumento de presión arterial que la terapia produce.


Recuerda… ¡tú generas el cambio!

 Por Gabrimar Lascurain - Vida Sana

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