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Ansiosos por el primer mojito


El Rincón Cubano abre antes sus puertas ante la avalancha de público reclamando la bebida mateína No es la primera vez que ocurre, y es comprensible: el primer mojito es el que sabe mejor. Por eso las hordas de mateínos se agolpan ante El Rincón Cubano para que se suba el telón y lo sirvan ya. Ayer, cientos de personas aporrearon el chiringuito comunista de San Mateo al grito de «¡Mojito, mojito!». «Ya ves, tuvimos que abrir antes, estaban impacientes...», explicó ayer satisfecho del producto Roberto Sánchez Ramos, concejal de Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda y camarero de El Rincón Cubano.De repente, los mojitos invadieron el casco histórico de la ciudad. Los vasos del manjar mojito se aposentaron en los muros, encima de las maletas de la estatua de «El viajero» y en cualquier hueco de la plaza de Porlier, el epicentro del ecosistema del chiringuito. «No hay cosa que me preste más que tomarme un mojito el primer día de San Mateo, es como si llevaras un año esperando», cuenta Lara Suárez, una joven ovetense que brinda mojito en mano con su pandilla.Mientras, en la trastienda de El Rincón Cubano las manos del comunismo local más históricas desmenuzan las hojas de menta. «Bueno, nos vamos turnando, se lleva bien. ¿A que está bueno?», comenta uno de los artistas del mojito.El Rincón Cubano no es el único chiringuito mítico. A escasos metros, limitando con la fachada del edificio histórico de la Universidad, se alza La Guinda, el chiringuito que, según el PSOE local, nada tiene que ver con el PSOE local, aunque sus ediles echen horas de camareros tras la barra. Allí estaban ayer, un año más, colocando un sombrero de paja de San Mateo a la estatua de «La mujer sentada».En la plaza de Trascorrales se ubica el chiringuito del Real Oviedo, el más pulcro, porque está atechado y enmoquetado. Es el que eligió Boris Izaguirre para tomarse algo en compañía del concejal de Festejos, José Suárez Arias-Cachero. De allí salió con una camiseta del Real Oviedo. Luego se dio una vuelta por Porlier e hizo una parada en El Rincón Cubano.Los chiringuitos de San Mateo, o sea, San Mateo, son como la vuelta al cole. Hay mucho moreno que lucir y muchas anécdotas que contarse. Un bocata del Topu Fartón después del primer mojito abre el apetito para empezar la fiesta.

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