Hace veinticinco años nació la primera crema hidratante masculina y, desde entonces, el hombre, sin prejuicio alguno, cuida y mima su piel con esmero. Sin perder un ápice de su carácter ni su condición masculina, hoy los varones se cuidan más y lo hace mejor, quieren gustar y gustarse, trabajan su piel para ofrecer un perfil atractivo y actual.
En los últimos 25 años, desde que la casa Biotherm Homme, lanzara la primera crema hidratante masculina, los hábitos del cuidado personal masculino han sufrido una gran transformación.
Al principio, el uso de cremas estaba mal visto, se consideraba poco varonil. Con el tiempo, los prejuicios fueron cayendo y nació el metrosexual, un hombre que utilizaba su cuidado estético como arma para seducir a la mujer.
Esta estética, que abanderaba David Beckham, ha pasado de moda y se ha impuesto la del ubersexual, un hombre que hace uso de los cosméticos con estilo propio sin presumir de ello, un buen ejemplo es George Clooney.
Lejos han quedado los tiempos en que la cosmética masculina se reducía a unas palmaditas con loción reparadora tras el rasurado y un poquito de colonia sobre el cuello de la camisa, productos que, posiblemente, ni siquiera había adquirido él.
Ahora, los hombres toman la decisión sobre su propio cuidado y son ellos mismos los que adquieren los tratamientos que más les convienen.
La piel del hombre es diferente a la de la mujer, y por tanto, sus problemas y necesidades también son distintas. A pesar de que el hombre, gracias a la testosterona, posee una piel un 25 por ciento más gruesa que la mujer, su dermis tiende a volverse cada vez más fina con el paso de los años, dice la doctora Diana Howar, dermatóloga de The International Termal Institute.
CARMEN MARTÍN. / EFE









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